Cómo la Primera y La Segunda Revolución Industrial Cambiaron Nuestro Mundo

La Revolución Industrial (RI) fue un movimiento de transformación tecnológica, económica y social que tuvo lugar hace aproximadamente 300 años y que cambio la vida como hasta ese momento se conocía.

La RI provocó un cambio radical y totalmente necesario que ocurrió en 3 etapas:

  • La Primera RI que aconteció en Gran Bretaña entre 1760 y 1840
  • La Segunda RI durante 1870-1914 es conocida también como la Primera Gran Globalización que incluyó, además de otros países europeos, a Estados Unidos y Japón
  • La Tercera RI o Revolución de la Inteligencia acaecida a nivel mundial entre 1969 y el 2000

En estos días estamos viviendo la Cuarta RI o Revolución Digital que es el cambio de la tecnología mecánica, electrónica y analógica por la digital.

Cada revolución ha mostrado el deseo de la humanidad por desarrollarse y crecer,  hecho que nos ha llevado a cambios primordiales en nuestro estilo de vida y la forma en la que la sociedad se desarrolla.

La importancia de la Primera y La Segunda Revolución Industrial 

Los cambios que acontecieron durante la primera y segunda RI fueron tan importantes que aún usamos la mayoría de los inventos generados en esa época, aunque con ciertas modificaciones.

El mundo vivió cambios acelerados durante este periodo que se puso en marcha desde el siglo XVIII. A mediados del mismo, el cambió estaba en pleno apogeo.

Se realizaron varias reformas socio económicas y proliferaron aparatos que cambiaron radicalmente la vida haciéndola más práctica.

Es necesario entender como las primeras dos Revoluciones Industriales transformaron al mundo al concebir cambios y avances tecnológicos que se han comparado con el impacto del invento de la rueda o el descubrimiento del fuego.

La Primera Revolución Industrial

Tuvo sus inicios en 1760 marcando definitivamente un punto clave en la historia debido a que grabó el inicio de la era de la mecanización.

En ese momento en la historia se comprendieron y empezaron a utilizar diferentes tipos de energía, aparte de la fuerza animal. La industrialización prevaleció y se desarrolló de manera importante.

El motor de vapor

El suceso que marcó este cambio fue el descubrimiento del vapor como una nueva forma de energía. Thomas Newcomen, un ingeniero nacido en Inglaterra, lanzó el primer prototipo de la máquina de vapor en 1712 e hizo historia.

El alto costo operativo de mantener a caballos para extraer agua en las minas de carbón inspiró a Newcomen para crear la bomba de vapor atmosférico que supliera este método.

La bomba que creó, a pesar que era bastante limitado debido a que solo permitía un golpe cada 5 segundos, se volvió muy popular.

Otro uso de esta máquina se dio en la industria textil. Durante el año de 1700, la moda favorecía los tejidos elaborados.

Las telas se volvieron cada vez más laboriosas y desafiantes para los tejedores que pasaban mucho tiempo hilando, especialmente las que eran fabricadas a mano.

Jame Hargreaves, un tejedor británico ideó una máquina que resolvía el problema y que revolucionaría la industria textil.

Creó una aparato que eventualmente fue conocido como Spinning Jenny y que redujo el tiempo de elaboración de los textiles desde la materia prima de manera considerable.

Además de multiplicar la eficiencia. Un solo obrero podía trabajar en 8 hilos en lugar de únicamente en 1 como se había estado haciendo hasta ese momento.

El motor de vapor de James Watt

El motor de Watt marcó un instante clave durante este periodo. Aunque, no fue él quien inventó esta máquina, su versión fue capaz de crear movimiento giratorio. Anteriormente solo funcionaban de forma recíproca y lineal de ida y vuelta.

Esta innovación abrió la gama de posibilidades de su uso. Acarreó ideas que no habían sido exploradas en los procesos industriales, sin contar que la rapidez del proceso se multiplicó.

James Watt siempre estuvo fascinado por los dispositivos de vapor y pronto aprendió a darles mantenimiento y repararlos, incluyendo el motor creado por Newcomen. Con el tiempo encontró una manera de mejorar su desempeño.

Le colocó un condensador por separado además de otras modificaciones menores y como resultado obtuvo una bomba de doble acción que requería muy poco consumo de energeticos.

Este nuevo motor fue la base para nuevas modificaciones que permitieron realizar trabajos más exigentes de energía.

Sin lugar a dudas el invento dio lugar a nuevos avances como la primera locomotora de vapor ideada por R. Trevthick en 1804 y el barco de vapor creado por R. Fulton 3 años después.

El impulso en la industria textil

Un motivo que impulsó la industria textil fue la recesión de algodón. Otros tipos de tela empezaron a tomar auge, situación que siguió aumentando por un tiempo.

Anteriormente se había creado la Spinning Jenny, que había acelerado el proceso de manufactura de los hilos. Pero al volverse incapaz de cubrir las demandas se le agregó un marco de agua que aumentó significativamente la velocidad del proceso.

La nueva máquina triplicó la rapidez y permitió que un solo operador completara el trabajo desde materia prima a producto terminado, este nuevo modelo fue apodado  Mule Jenny.

De todas maneras, el proceso tejido no podía seguir el ritmo de las otras máquinas industriales lo que llevó a la necesidad de crear un telar mecanizado.

Rápidamente apareció uno ideado por Edmund Cartwright que reducía la participación del trabajador y disparaba la producción.

Las máquinas que utilizaban energía de vapor, desde el transporte hasta los telares, proliferaron. A partir de ese momento no han parado las modificaciones a los aparatos originales para aumentar su efectividad y eficiencia.

La edad del hierro

Aunque el vapor, el algodón y el carbón formaron una gran parte de lo que significó e impulsó la revolución, no fueron los únicos componentes de esta.

Un elemento crítico que se sumó al cambio general fue indudablemente el hierro. Hasta la década de 1700, para forjarlo era necesario fundir toda la pieza y mezclarla con mucho esmero para que no hubiera imperfecciones.

Un británico, Henry Cort, experimentó con diferentes procesos asociados con este metal. Buscaba un sistema más económico y que no requiriera tanto esfuerzo humano para curarlo. Después de un tiempo llegó a un proceso que fue apodado pudding.

Dicho proceso implicaba mezclar el hierro fundido en un horno de reverberación, lo que lograba que perdiera todo su carbono para formar una mezcla muy resistente y gruesa.

A este metal más espeso se le nombró hierro escarchado y contaba con propiedades que no tenía anteriormente. Era menos pesado, maleable, barato y tenía mucha más resistencia.

Se utilizaba una máquina de rodillo con ranuras para formar planchas misma que Cort había patentado. El producto tenía la forma de barra que era óptima para ser utilizada inmediatamente.

Este método no beneficio únicamente a la industria del metal, sino que ofreció un sistema de mecanización usando vapor y hornos que no necesitaban del carbón. Lo que marcó sin duda alguna la Primera RI.

El algodón

Como comentábamos anteriormente, las innovaciones en la industria textil se sucedieron la una a la otra. Situación que impulso a mejorar de los medios para adquirir materias primas.

Una de las principales fue el algodón, cuya recolecta era laboriosa y tardada ya que entre otras cosas involucraba la separación de sus semillas a mano.

Eli Whitney patentó una maquinaria que cambió para siempre el proceso en 1794. Creó una desmontadora que separaba sin mayor problema las semillas del algodón.

A pesar de que este fue sin dudas uno de los inventos que catapultó a la industria textil en aquella época, tan solo es uno de los muchos que surgieron.

Además que volvió más accesible para la gente común ampliar su guardarropa ya que  abarató la ropa, lo que a su vez dio un gran auge a la industria de la moda.

La segunda RI

La primera revolución se caracterizó por el impulso de la manufactura debido a la mecanización que trajo la energía del vapor. Varias industrias, entre ellas la textil, se vieron profundamente transformadas al igual que la  metalurgia y la transportación.

Pero, aproximadamente 100 años después, un nuevo gran cambio se avecinaba impulsado por el petróleo, el gas y la electricidad. El mundo volvió a verse renovado sobre todo en las industrias de la fabricación, el transporte y la comunicación.

El inventó que marcó el comienzo de la segunda RI perteneció al rubro de la comunicación y fue el telégrafo.

Morse y el telégrafo

El primer “milagro” en la comunicación fue definitivamente este aparato que permitía enviar información a distancia de una manera casi simultánea.

Aunque no fue inventada completamente por Samuel Morse, a él se le adjudican las mejoras y la clave de símbolos que lo hicieron popular desde que entró en funcionamiento en 1844.

Se dice que Morse quedó gratamente impactado por el electroimán, creado por Michael Faraday, y se decidió a intentar a mandar un mensaje codificado a través de un cable en 1832.

Muchos historiadores relatan que la idea surgió durante un largo viaje en barco de América a Europa.

La clave de Morse, un sistema de rayas y puntos, permitió a las personas comunicarse efectivamente a distancia, pero todavía otros inventos más eficientes estaban por aparecer.

El teléfono de Meucci

Por mucho tiempo la invención del teléfono le fue atribuida a Alexander Graham Bell, pero recientemente se demostró que el mérito lo merecía otra persona.

Dos décadas antes de la patente de Graham, Antonio Meucci ya tenía un sistema funcional en su hogar para comunicarse con su esposa enferma en la segunda planta de su casa.

Por lo tanto Meucci, un inventor ítalo-estadounidense, se convirtió en el padre de la comunicación moderna con su invención el teletrófono. Nombre que eventualmente evolucionó a teléfono.

Una gran mejora al telégrafo ya que, aunque ambos lograban una comunicación en tiempo real a distancia, era una manera más personal de comunicarse.

No se requería de un traductor de claves y era posible escuchar la voz de su interlocutor. Un milagro para la época.

Esto sucedió en 1876, cuatro décadas después del éxito del telégrafo, cuando Graham Bell se hizo cargo de la patente de este dispositivo y estableció el prototipo que eventualmente daría paso a los teléfonos inteligentes tan en boga hoy en día.

La electricidad y el bulbo eléctrico

Otro invento al que se le dio reconocimiento a un inventor equivocado fue a la bombilla. Aunque Edison perfeccionó el proceso ya había bulbos antes que él interviniera, eran de baja calidad y no eran viables para el uso diario pero llegaron a ser bastante populares.

La patente de la bombilla eléctrica mejorada fue presentada por Edison en 1878. Pero no fue la última vez que optimizó su diseño.

La primera patente de Edison se presentó el 14 de octubre de 1878 y marcó una mejora radical en las luces eléctricas. Sin embargo, continuó su investigación para optimizar el bulbo hasta presentar el diseño que lo perfeccionó.

En 1906 patentó los bulbos con filamentos de tugsteno que fueron muy populares hasta que los focos LED los sustituyeron casi un siglo después.

Ahora son parte de la normalidad de nuestras vidas, pero este invento provocó cambios más allá de la imaginación. La gente amplió sus horarios de trabajo, pues contaban con luz suficiente y adoptaron a la electricidad en su día a día.

El avión

En el siglo XIX hubo una gran variedad intentos para crear un artefacto funcional que pudiera volar y transportar carga o personas. Pero, todos fallaron debido a que compartían una falla grave.

Se basaban en la energía del viento para elevarse y este no podía impulsar el peso de un avión.

En los albores del siglo XX, los hermanos Wright resolvieron el problema utilizando un motor para lograr esta propulsión. Aunque la idea original no fue suya, la máquina de su prototipo pudo controlar al avión, lo que no habían logrado sus antecesores.

El manejo adecuado se logró con un sistema de tres ejes lo que le dio estabilidad y velocidad. En 1903 se llevó a cabo el primer vuelo largo verificado.

El principio fundamental que crearon se sigue utilizando en los aviones modernos.

El automóvil T

Cuando surgieron los automóviles eran un artículo de lujo que solo un puñado de personas podían costear. Por lo que su uso era más recreativo que funcional. En 1908, Henry Ford ideó un método para ponerlo al alcance del ciudadano común.

Hacer un automóvil era laborioso y tardado ya que cada unidad era construida desde cero por un mecánico experto.

Ford cambio el sistema poniendo una línea de manufactura donde un obrero solo hacía una única tarea lo que abarato el producto y aumentó la producción.

El modelo T fue tan popular que empezaron a vender más de un millón de modelos por año. Incluso fueron llamados de manera cariñosa Tin Lizzie en Estados Unidos y Ford Bigotes en algunos países de América Latina.

La nueva era

Si buscas un momento en la historia que defina el lugar donde nos encontramos ahora, definitivamente lo encontrarás en la Primera y Segunda RI. Aunque, no podemos negar que del mismo modo que hubo progreso trajo varios efectos no deseados.

El mundo no tuvo cambios significantes por siglos y este periodo en la historia le dio un giro a nuestra perspectiva obligándonos a acostumbrarnos a las constantes innovaciones.

 

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