25 Ejemplos de Género Narrativo – [100% Originales]

Como ya hemos visto en otros artículos, el género narrativo comprende todos los tipos de textos que cuentan una historia:

Grandes novelas o pequeños cuentos, historias mitológicas sobre la creación del mundo o fabulas con moralejas.

Hay que tener en cuenta un detalle: la historia social, la que cuenta los sucesos que permitieron el desarrollo de los países y sus sociedades, también son textos narrativos, pero no pertenecen al género literario.

El género narrativo es literario cuando toma esos elementos reales de la vida y los mezcla con elementos construidos por el autor para volverlos una historia ficcional, real dentro de sus propias dimensiones, pero irreal dentro de las nuestras.

En función a comprender mejor los diferentes géneros literarios, veremos una serie de ejemplos de cada uno de ellos, recuerda revisar sus características principales en nuestra guía sobre el género narrativo.

Novela

“El tiempo no había transcurrido en vano, las horas se sucedían una tras otra propiciando la amarga cruz que atormentaba sus días. Al fin conocía la verdad, el problema real era cómo enfrentarla.

No podía decirle a Luis su secreto, esto no era un secreto acto para esposos. Si lo supiera, si tan solo sospechase, sería el fin de su matrimonio y quizás de su vida.

Claro que, si lo hubiese pensado antes, al menos unos minutos antes de actuar, no tendría hoy esta situación, pero las hormonas suelen actuar según sus propias inclinaciones naturales y no dan espacio al raciocinio.

Mientras Laura se auto flagelaba en sus disertaciones, Luis la observaba en silencio. Sabía en su interior que algo ocurría, que su esposaba se encontraba atravesando una situación difícil pero que no se lo comunicaría porque ella nunca se comunicaba.

Luis meditaba en su escritorio, intentaba escribir, tenía que hacerlo porque el periódico esperaba el artículo. Ya se lo habían manifestado en reiteradas ocasiones, los artículos de su columna debían entregarse los jueves antes del mediodía, ya eran las 11 de la mañana del jueves, y aún no culminaba.

No conseguía hacerlo. ¿Cómo podía un psicólogo renombrado escribir sobre las crisis matrimoniales cuando él mismo vivía una y no sabía cómo resolverla?

El tiempo se hacía cada vez más lento y amargo. Los segundos eran una tortura. La pantalla con su página en blanco amenazaba con devorarlo.

De pronto una luz vino a su mente, “Las dificultades de comunicación en la pareja moderna”, sí, de eso escribiría, no le tomaría mucho tiempo redactar 500 palabras en torno a ese tema, lo enfocaría en función a la era digital y la separación que ocasiona en las parejas.

Media hora después estaba listo, un solo clic y enviado al periódico. Cerró su laptop. Se recostó en el espaldar de la silla y volvió a ver Laura. Seguía perdida en sus ideas. Comprendió que no bastaba escribir, que la psicología y sus prácticas eran simplemente otra utopía. Solo servían en el consultorio.

Pero aquí, en su vida real, ni sus más ágiles estrategias ni su retórica podían lograr que Laura se sincerase. Si todo fuese tan sencillo como escribir sus ideas. Pero entrar en la mente de Laura, en su mundo otrora fascinante, no era una tarea sencilla.

El matrimonio de Luis y Laura era la envidia de todos, tras 15 años de matrimonio y dos hijos hermosos, nunca habían dado señales de conflictos.

Su unión parecía la más perfecta y sólida. Sus familiares los admiraban, un psicólogo y una arquitecta, tan centrados siempre en los detalles, en la sutileza de las cosas, en la relevancia de las opiniones y los sentimientos, eran sin lugar a dudas el mejor equipo.

Pero nadie conocía su vida interior. El mismo Luis no comprendía lo que realmente ocurría, solo Laura conocía las implicaciones de sus actos, sus consecuencias nefastas para la vida que con tanto esfuerzo había construido, mas no se atrevía a hablar, no encontraba el modo.

Luis se acercó a Laura pausadamente: -Mi amor- le dijo, -¿Por qué tan silenciosa esta mañana?, ¿Cómo van las cosas con tu proyecto? ¿Qué te ha dicho el jefe?

Laura continuaba observado por la ventana. El jefe era la menor de sus preocupaciones.

– Al jefe le han gustado mis ideas amor, estoy trabajando en el diseño para presentarle la maqueta la próxima semana. Pero hoy no me he sentido bien, me duele un poco la cabeza. – Respondió.

– Deberías recostarte un rato mi cielo, yo iré por los niños al colegio y de regreso pasaré a comprar el almuerzo. ¿Te parece?

– Si mi vida, gracias. Los espero.

Luis se inclinó sobre ella y la abrazó fuerte, al hacerlo notó que ella no respondía como antes, una sensación como de corriente eléctrica le recorrió el cuerpo.  Algo estaba pasando. Algo grave, pensó, debo tomar las riendas de esto, y se dirigió al garaje para buscar la camioneta e ir por los niños.

Laura subió a su habitación. Recorrió cada peldaño con la lentitud y calma que sólo puede mantener quien se sabe ya fuera de su propio mundo. Paso a paso solo una idea mantenía fija en su mente. La misma que le hacía ver la dureza de su corazón.”

(Fragmento de novela. Texto original de María Luisa Angarita)

Cuento

El plan perfecto

Ya había transcurrido el tiempo indicado y Joaquín continuaba sin regresar. Lo había especificado claramente; si no volvía en el tiempo previsto, había que tomar previsiones. Pero, !qué duro resultaba resignarse a la idea!

Lo habían ensayado todo, paso a paso: las acciones a seguir, las medidas a tomar, la ruta que seguirían y el tiempo exacto del recorrido. No podía haber complicaciones. El plan era muy detallado, no tenía modo de fallar.

Por eso la duda atormentaba al equipo. Ya habían pasado 20 minutos de más sobre la hora acordada. Algo debía estar mal.

Daniel fue el primero en advertir la trampa; descubrió al intentar encender la camioneta que le faltaba combustible, con un cuarto de tanque no llegarían muy lejos. Un gran temor embargó su alma, por primera vez en estos cuatro días de presión y angustias, podía sentir el miedo.

Joaquín los había engañado. De algún modo consiguió vaciar el tanque durante la noche. Ellos no se percataron porque estaban muy ocupados intentando recoger las cosas para no dejar pista alguna de su estadía.

Joaquín se había ido ya hace muchas horas, era el tiempo suficiente para hacer la entrega, recoger el dinero y volver. Daniel lo sabía, y sabía que ahora sí era real, estaban en problemas.

Se acercó al grupo para comunicarles, pero no le creyeron, aún esperaban con la inocencia propia de quien va cegado al matadero, que Joaquín volvería con el dinero.

Daniel no podía quedarse de brazos cruzados. Necesitaba moverse, actuar, accionar. Perfectamente le venían a su mente las palabras de su padre, claras y precisas “el dinero no tiene amigos, Daniel. Nunca te confíes en asuntos de dinero”; pero era muy tarde ya, si no conseguía que el grupo entendiera, regresarían a casa muertos.

– Muchachos-, les dijo, – necesitamos movernos. Ya es tiempo. Joaquín nos alcanzará luego, siempre lo hace. Vámonos ya de aquí, no podemos permitirnos perder más tiempo.

– Pero la camioneta no tiene combustible Daniel, – le respondió David-, ¿hasta dónde podemos llegar así?

– No lo sé, pero mientras más tiempo aguardemos aquí será peor para nosotros, debemos movernos, ya en el camino veremos, lo que logremos adelantar será ganancia. Pasaremos al plan b, aunque nos tome más trabajo.

Y así lo hicieron, se subieron a la camioneta, conscientes de que no recorrerían mucho, y empezaron a andar. David iba al volante, era raudo y veloz para esquivar obstáculos, si algo se presentaba sabría resolverlo.

Daniel de copiloto, como siempre, el ojo agudo para resolver los conflictos, para modificar planes sobre la marcha. Los otros tres, Raúl, Pedro y Vicente, eran relleno, fuerza bruta sin ideas propias, fáciles de dominar por cualquiera pese a la fortaleza de sus músculos.

Daniel lo sabía, por eso los había elegido. Sabía también Daniel el tiempo exacto que les quedaba por recorrer. Sabía que había un poblado justo a 20 minutos de donde se encontraban y que si sus cálculos eran correctos la camioneta se detendría unos kilómetros antes y él podría decir que iría a buscar combustible y escaparía.

Ya había planificado su plan c, totalmente diferente al plan b, y ni un poco cercano a lo que ya David maquinaba en su mente. Siempre quien conduce tiene mayor capacidad de visión, y David era muy agudo de vista. Ya se había percatado que en la extensión de la llanura el polvo era una constante.

Si los estuviesen siguiendo, se vería aún en la distancia el rastro de polvo levantado por los demás autos. Pero no era así. Así que sólo una cosa podía estar ocurriendo. Él nunca dudó de Joaquín, si no había vuelto era porque el plan había fallado.

Seguramente a Joaquín lo habían apresado y ya habría revelado el lugar donde lo aguardaba el equipo, habría dicho que no sabía nada más y las autoridades estarían esperándoles en el siguiente poblado.

Así que David no podía permitir que llegasen al pueblo, si la camioneta no se detenía unos kilómetros antes, tendría que voltearla. Quizás por eso Joaquín había vaciado el tanque, previniendo que si lo atrapaban no capturasen al grupo.

Ya se distinguían los techos del caserío en la distancia. David debía actuar. De golpe activó los frenos y giró el volante con fuerzas, la camioneta giró sobre su eje, impactaron contra un árbol en el lateral derecho y el auto se detuvo.

Un poco aturdidos bajaron de la camioneta. El golpe dejó muy mal herido a Vicente quien cayó al suelo con sangre en su cabeza. Raúl y Pedro lo arrastraron sobre la tierra y lo recostaron al mismo árbol. David indicó que alguien debía ir al pueblo por ayuda y Daniel se ofreció de inmediato.

Mientras Daniel caminaba hacia el pueblo, David les indicó a los muchachos que iría por agua al río para lavar la herida de Vicente. Aunque su plan era alejarse lo más que pudiera de ellos.

Una vez llegado al río caminaría río arriba para adentrarse en el bosque y perderse. Daniel y David habían trazado sus propios destinos.  Mientras emprendían su travesía el resto del equipo aguardaba con preocupación, angustiados por no poder ayudar más a Vicente.

Una hora más tarde distinguieron en la distancia la estela de polvo levantada por un auto. Pensaron que hasta ese momento habían sido libres y había sido una libertad gozada. Su sorpresa fue muy grata al constatar que quien aparecía entre el polvo era Joaquín.

– Pero ¿Qué ha ocurrido? – Les preguntó Joaquín, y le contaron lo sucedido mientras subían a Vicente al auto. Joaquín le explicó que antes de partir observó una fuga de combustible en el coche y que por ello había tomado combustible de la camioneta para poder realizar la entrega sin problemas.

Les dijo que todo había salido limpiamente y de regreso se había detenido a reparar la fuga. Que no pensó que tardaría tanto pero el tiempo se le fue en el taller mecánico.  Así emprendió la marcha de regreso sobre la misma ruta, abandonando a David y Daniel a su suerte.

Tiempo después verían en las noticias que los autores del secuestro habrían sido apresados en un poblado al sur del país, uno intentaba cruzar el pueblo desapercibido y el otro se había refugiado en la selva sin éxitos.

Para ese momento, ya Joaquín y el equipo se encontraban fuera del país, viviendo como acaudalados en una ciudad de centro América.

(Autora: María Angarita)

Mini cuentos:

“Verdad”

Ellos sabían la verdad, siempre la supieron, pero ya era demasiado tarde, el silencio era ahora su verdadera condena.

“El paso seguro”

La rosa había sido el motivo, el hilo de sangre una prefiguración del mensaje, la muerte era solo el paso seguro tras el encuentro.

“Sacrificio por el cielo”

Hablarle de amor era morir, lo mejor que podía hacer era sentarse junto a él y escucharle. Ninguno expresaría jamás sus sentimientos. Jamás darían un paso que arriesgase sus vidas en la entrega de una pasión ya de por sí tormentosa.

Se tenían mutuamente y lo sabían. Les bastaba verse para revelarse, en una sola mirada, sus sentires. Para saberse amados y complacidos, y volver a sus luchas con la certeza firme de que sus sacrificios les conducirían al cielo.

“Epidemia”

Esa tarde, cuando se percató que los niños no salieron a jugar bajo la lluvia y que las golondrinas no revoloteaban en el cielo, comprendió la realidad de su hallazgo, estaban todos ya condenados, la muerte, cual ave de rapiña, había comenzado ya a degustarlos.

Relatos:

“Liberación”

Yo sabía que era un sueño, siempre lo supe, no tenía la menor duda. Pero era muy complicado reconocerlo. Cada aparición suya era para mí causa de angustia y de crisis. Me costaba articular palabras, dominarme, coordinar mis ideas.

Si me miraba, hacía el mayor esfuerzo para controlarme y no ceder a mis nervios. Para no dar muestra alguna de mis sentimientos. Si me hablaba, me esforzaba por escucharle con atención, pero por momentos sólo conseguía comprender la mitad de sus palabras.

Nadie conocía mi predicamento, sólo yo, y pretendía siempre actuar con naturalidad ante su presencia. Pero sus ausencias también me afectaban. Si se alejaba, si por algún momento no se comunicaba, si no requería mis servicios, me embargaba una especie de angustia que no me dejaba dormir.

Vivía constantemente bajo su dominio y lo peor era que no lo sospechaba.  Así que no tuve mayor opción, no podía permitirle tanto poder sobre mi persona, por ello esa tarde, cuando accioné el arma, lo hice con la única intensión, de liberarme.

“La cirugía”

Ella siempre estuvo consciente, como en el filme, lo vivió en carne propia. No sufrió, no físicamente, pero el maltrato psicológico le quedaría como una dura carga de por vida.

Ella podía escuchar las voces del médico y las enfermeras: “No entiendo de dónde viene tanta sangre. No puedo distinguir la fuente de la hemorragia, administren más coagulantes, se me puede desangrar”.

Sufrió el terror de saberse al borde de la muerte, de no saber qué hacer para salvarse. Sabía que su necedad la había conducido allí, todo por querer ser un poco más atractiva. Por no valorar suficientemente sus atributos.

¿Cómo podía hacer para demostrarles que los escuchaba? ¿Qué hacer para que vieran que estaba despierta? Quería llorar y una lágrima broto de sus ojos, la enfermera pensó que sería efecto de la anestesia y lo ignoró.

Así que con desesperación, haciendo el mayor esfuerzo de su vida, movió su brazo y cayó de la mesa de cirugías. La enfermera reaccionó: “Doctor, creo que está despierta”, “¿Cómo dice?, ¡No puede ser!”, “¿Sonia, me escuchas? Si me escuchas mueve la cabeza”.

Ella con otro gran esfuerzo logró asentir, y de inmediato le asignaron una dosis mayor de anestesia. No pudo recordar nada más. Cuando entramos a visitarla en la habitación, sus lágrimas corrieron por su rostro al comprender que estaba viva, viva en verdad, a pesar del sufrimiento.

Fábulas:

“La mariposa pretenciosa”

Había una vez una mariposa pretenciosa, su nombre era Linda y se sabía la más hermosa. Iba de flor en flor buscando el mejor néctar, y a las flores silvestres les negaba su dulce vuelo. Las demás maripositas volaban de ida y vuelta y a las flores silvestres saludaban constantemente.

– Linda, Linda,- le saludaban todas las flores, pero ella toda suntuosa les ignoraba siempre.

– Necesito llegar con prisa hasta los rosales y estas toscas flores quieren detener mi viaje.

– Linda, linda,- le llamaban lo lirios y los claveles, quería alertarle sobre el peligro de los rosales

– Lo siento no tengo tiempo para detenerme a charlar, necesito el dulce néctar que los rosales me saben dar.

Linda voló y voló feliz y revoloteando, y ya cerca de los rosales el peligro le fue encerrando. Ella quería la belleza que las rosas expresaban, no contaba que sus espinas podrían lastimar sus alas.

Linda entró en el rosal muy contenta y caprichosa, pero la lluvia repentina le arrojó contra sus tallos. Intentó retomar el vuelo pero las espinas le atraparon y linda la pretenciosa sus alas fue rasgando. Ya no podía volar ni tomar el dulce néctar, Linda quedó entre las rosas y aún hoy la recuerdan.

“El cocodrilo salvador”

Papá oso quería a los ositos entrenar, para que pronto pudieran salir solos a pescar. Mama osa disgustada no quería tal situación, porque en el río había un cocodrilo que le causaba expectación.

Mamá osa decía que si salían a pescar y el cocodrilo malvado se quería acercar, podría morder a los ositos con su grande y fuerte dentadura y esos le dejaría a ellos mal heridos y sin cordura.

Papá oso insistió tanto que a los ositos se llevó y a las tres de la tarde río arriba caminó, introdujo a los ositos al río para pescar, y les enseño que se pusieran lentamente a observar, al salto de cada pez ellos debían actuar para que con su hocico filoso los pudiesen atrapar.

Entretanto en una esquina don Cocodrilo observaba, y muy angustiado veía como cerca de la catarata los ositos estaban. Se fue acercando lentamente para llamar su atención y que los lindos ositos no resbalaran con el torrente del cañón.

Mamá osa se acercó al río para a sus niños vigilar, y cuando vio al Cocodrilo se asustó y comenzó a gritar: “Auxilio Papá Oso allí viene el cocodrilo, apresúrate, ven rápido que se va a comer a mis niños”.

Don cocodrilo era muy viejo y sus oídos fallaban, así que aquellos gritos lejanos a sus oídos no llegaban. Papá Oso vio al cocodrilo moverse con lentitud mientras los osito jugaban al borde del precipicio.

Papá oso no sabía si al Cocodrilo atacar o si ir por sus niños que podían resbalar. Don Cocodrilo cambió de rumbo y hacia los ositos se dirigió, y al llegar a la cascada uno de ellos resbaló, Don Cocodrilo se apresuró y con su gran cuerpo se interpuso para evitar que la corriente lo arrojara por la cascada.

Al ver esto Papá Oso corrió apresurado y ayudó a Don Cocodrilo a retirar del río a los ositos asustados.

Al ver la gran nobleza de Don Cocodrilo, Mamá Osa reconoció el mal juicio que de él había emitido. Se acercó a Don Cocodrilo y su acción agradeció y desde esa tarde todos los días lo visitan con mucho amor.

Leyenda:

“La mujer que llora”

Todas las noches luego de las 9 por la esquina de mi cuadra una cosa extraña sucede, una mujer aparece y comienza a llorar, llora y llora desconsolada sin que la puedan ayudar.

Dicen los abuelos que conocen la tradición, que si un hombre se acerca a brindarle apoyo queda cautivado por su belleza.  Al llevarla a su casa ella se transforma y de una mujer hermosa se convierte en un horrible cadáver que asesina al pobre hombre que intentó ayudarle.

“El puente”

En mi ciudad hay un puente que llora. En las noches, cuando todo está tranquilo, sus lamentos se escuchan en todas las casas cercanas. Hay quienes afirman que son los hierros de su estructura contrayéndose con el clima fresco de la noche; pero sus sonidos son tan agudos que a todos aterrorizan. Pareciera que el puente fuesen los ojos por donde la ciudad llora.

Mito:

“Mito griego de Prometeo”

Prometeo era un titán a quien le había sido encomendado otorgarle a los animales del mundo las cualidades necesarias para sobrevivir.

Viendo que el hombre se encontraba desprovisto de herramientas, le dotó con el poder del fuego y las habilidades mecánicas; el don del habla y muy especialmente el libre albedrío.

Al gozar del libre albedrío los hombres podían ahora decidir si adoraban a los dioses o no. Esto causó un gran enojo en Zeus el soberano de todos los Dioses.

En castigo por su acción, Zeus encadenó a Prometeo a una roca y lo condeno a pasar su vida inmortal bajo el sufrimiento, pues todos los días una gran águila llegaba a comerle el hígado, el cual se regeneraba por las noches para que el águila volviera al día siguiente a comerlo.

Esta dura condena mantuvo a Prometeo bajo terrible sufrimiento hasta que Hércules se encargó de su liberación.

Epopeya:

“La historia de Ulises”

Ulises se ha perdido de regreso a Ítaca, Poseidón el dios del océano ha jurado no dejarle regresar. El tiempo se le va prisionero en manos de Calipso, de quien logra escapar para continuar su camino a casa.

En el trayecto se le presentarán diversas pruebas que han sido colocadas por los dioses y que Atenea, diosa de la guerra le va ayudando a sortear. Entre ellas el no sucumbir al canto de las sirenas y el enfrentamiento con un cíclope.

Mientras Ulises lucha por volver a casa, Penélope su esposa es asediada continuamente por pretendientes que dan a Ulises por muerto y quieren tomar su lugar como rey de Ítaca.

Penélope pasa su espera tejiendo un sudario para el rey Laerte, puesto que ha prometido aceptar un nuevo esposo al terminarlo. Lo  que Penélope teje de día lo desteje de noche.  Hasta ser descubierta y obligada a elegir un esposo.

Para el momento ya Ulises ha regresado a Ítaca y enfrenta a los pretendientes retomando el poder de su ciudad.

Otros ejemplos de cuentos cortos:

  • La tarde que corrimos bajo la lluvia sería la última tarde de nuestras vidas.

 

  • Todos supimos que era cierto, que la vida nos deparaba un destino inexorable, que ya no habría manera de retornar nuestros pasos, pero era aún muy pronto para comprenderlo.

 

  • Esa tarde, cuando los niños se internaron en el bosque, pudimos comprender la realidad del misterio. Sólo había que creer desde la inocencia y el jardín secreto aparecería frente a nosotros.

 

  • Ella soñaba con él cada noche, siempre el mismo rostro, su mirada, su sonrisa. Al despertar cada mañana intentaba recordarle pero no lograban llegar a su mente sus facciones con nitidez. Sabía que había un hombre con quien soñaba desde hacía mucho, pero sólo lograba recordarle una vez que en sus sueños volvía a presentarse. Para ella era un misterio, vivir esperando dormir para ver nuevamente a un desconocido. Lo que nunca imagino es que no era ella quien soñaba. Siempre fue ella quien visitaba por las noches, los sueños de aquel desconocido.

 

  • Caminábamos en círculos, albergando la esperanza de un rescate milagroso, pero ignorábamos que el milagro verdadero era haber escapado de aquélla cueva.

 

  • Lo mágico no era el amor que se tenían, eso todo el mundo lo conocía, lo realmente increíble era ver cómo ellos mismos se lo auto negaban.

 

  • Al final, cuando encontraron el tesoro, descubrieron que siempre fue más valioso todo lo que habían perdido.

 

  • Él continuaba esperando día tras día su regreso, ella sólo soñaba el momento de encontrarlo. Se habían conocido hacía mucho, pero una terrible enfermedad había borrado en ella la memoria. Él seguiría esperando por alguien que no le recordaba.

 

  • Cuando las luces comenzaron a apagarse comprendió lo funesto de su plan. Ya no habría vuelta atrás. Él venía por la venganza.

 

  • Ese día, cuando la reina vuelva, haré lo que hace mucho les he adeudado. Ese día conocerán la libertad.

 

  • Aquella tarde, prometí no defenderme, mi objetivo era muy claro, fui golpeado casi hasta el borde de la muerte, pero logré, tras el sufrimiento, el amor eterno de aquella chica.

Los textos narrativos comprenden una variedad de estilos y características, todos ellos con la finalidad de contar una historia de un modo tan evocador que el lector pueda sumergirse en ella y vivirla.

Como hemos visto, el sub género narrativo es muy variado y rico en recursos. Varía según la época, el tema y muy especialmente según el autor.

Estos ejemplos han sido creados para que puedas comprender mejor cada sub género, espero te hayan servido, recuerda darme tu opinión en los comentarios.