27 Inventos de la Revolución Industrial que Cambiaron el Mundo

Para que un período con el paso del tiempo sea considerado una verdadera revolución,  debió haber modificado drásticamente el estilo o calidad de vida de las personas. Y sin duda alguna, la Revolución Industrial ha hecho eso y mucho más.

Se trata de un período establecido entre el siglo XVIII y siglo XIX. La Revolución Industrial fue el primer gran paso para el desarrollo de máquinas que remplazasen el trabajo duro realizado hasta entonces por el hombre, con la misma o incluso con mayor eficacia.

Sin embargo, ¿cuáles fueron las máquinas que revolucionaron el mundo tal y como lo conocemos? Existen cientos de ellas, pero a continuación te presentaré los 27 inventos más destacados que surgieron durante la Revolución Industrial. ¡No te los pierdas!

1. Lanzadera Volante

Posiblemente uno de los mejores ejemplos para comenzar explicando la importancia de la Revolución Industrial, pues modificó para siempre el desarrollo de productos textiles.

Distribuido a lo largo del mercado de Lancashire en 1760 y patentado por su creador John Kay en 1733, simplificó radicalmente las técnicas te tejido hasta entonces utilizadas.

Antes de esta máquina, era necesario que dos empleados se situasen a cada extremo de una tela ancha para fabricar un tejido. Con su llegada, un solo empleado podía realizar el trabajo por sí solo.

Esto se reflejaría en la duplicación de la producción de tejidos con solo la mitad de la mano de obra necesaria, permitiendo a las empresas que contasen con dichas máquinas posicionarse entre el resto de la industria.

Ya posterior al siglo XIX, las empresas sin al menos una de estas máquinas jamás podrían entrar en el rango de competitividad pautado en el mercado textil.

2. Hiladora Jenny

Otro gran ejemplo de lo que significó este movimiento tecnológico para la industria textil, con esta maquinaria desarrollada por James Hargreaves en 1764.

Junto con la Lanzadera Volante, la Spinning Jenny fue pionera en el desarrollo de máquinas que permitiesen a los trabajadores hilar lana en mayores cantidades y requiriendo menos del esfuerzo antes empleado.

El aumento en la producción de lana a partir de esta máquina fue tan alto, que ofrece cifras hasta ocho veces mayores a las que produce una persona por sí sola.

Tan solo unas décadas más tarde, en 1778, el total de Hiladoras Jenny dispuestas en las diferentes empresas textiles superaría la cantidad de 20 000 máquinas a lo largo de todo Reino Unido.

3. Máquina de Vapor Watt

Probablemente este invento sea la base fundamental de la Revolución Industrial.

Y es que si su creador, James Watt, no lo hubiese desarrollado en el año 1775, probablemente todavía las máquinas funcionarían con energía kinésica (impulsadas por animales o por el hombre).

Ya se habían hecho intentos para desarrollar motores que funcionasen a base de agua (como el llamado Newcomen), pero sus resultados eran poco eficientes y demoraba demasiado tiempo en funcionar.

El motor de vapor Watt solventaría estos inconvenientes, además de que mejoraría la pérdida de calor presente en otros modelos, por lo que al cabo de pocos años su invento estaría posicionado en el centro de minas e industrias de todo el mundo.

Los avances en cuanto a las máquinas con motor de vapor serían las responsables de posteriores inventos cruciales para la humanidad, como los ferrocarriles o los barcos con propulsión a chorro.

4. La Desmotadora

Regresando a los inventos de gran importancia para la industria textil, aparece la desmotadora, pero no como artefacto útil para el desarrollo de los productos, sino más bien de los materiales.

De la mano de Eli Whitney en 1794, esta máquina supuso un gran avance en cuanto a las técnicas de separación del tejido de algodón de sus respectivas semillas, las cuales antes debían retirarse de forma manual.

Con el uso de estas máquinas, los granjeros conseguían duplicar la producción de algodón que comercializaban a las empresas, por lo que al poco tiempo de haber salido al mercado la desmotadora se convirtió en un rotundo éxito.

Además, esta máquina permitió a los agricultores procesar simultáneamente dichas semillas de algodón para transformarlas en aceite, por lo que nada de los cultivos se desperdiciaba.

5. El Telégrafo

Casi a finales de la Primera Revolución Industrial y algunas décadas antes de la segunda, surgiría un aparato que cambiaría para siempre la forma en la que nos comunicamos los seres humanos: el telégrafo.

A partir de esta máquina, dos personas podían enviar y recibir mensajes aun estando a una distancia significativa, en algunos casos de un país a otro y posteriormente alrededor de todo el planeta.

Esto favoreció la comunicación entre empresas aliadas de ciudades lejanas, impulsando el comercio y beneficiando años más tarde al proceso de globalización de información.

Y aunque dichos mensajes eran transmitidos principalmente a base de código morse (puntos y barras), el telégrafo puede ser comprendido como el punto de partida del resto de las plataformas de comunicación que le sucedieron posteriormente.

6. Cemento Portland: La Mezcla de Concreto

Siendo primero un albañil y posteriormente convirtiéndose en constructor, Joseph Aspdin desarrolló y patentó en 1824 un proceso químico que daría como resultado una mezcla adhesiva que, al secarse, pudiera solidificarse; el cemento Portland.

Para conseguir dicha mezcla, era necesaria la combinación de arcilla con piedra caliza y posteriormente introducirlos en un horno especializado, a una temperatura de 1400ºC.

Una vez calentada la mezcla, se le agregaba arena fina para mayor consistencia y se obtenía el concreto.

El cemento Portland fue fundamental para la realización de obras como el túnel del Támesis, así como otras de mayor escala como el sistema London Sewerage.

Por su evolución hasta los materiales modernos para la construcción, este debe ser considerado como uno de los más grandes inventos de la Revolución Industrial.

7. Las Vías Modernas de Piedra Molida

Un avance de gran importancia, pero que generalmente pasa desapercibido cuando se hace mención a los avances surgidos en la Revolución Industrial, radica en aquel generado en los caminos de tierra.

Antes de que John McAdam llegase a diseñar un nuevo paradigma para las rutas terrestres, las vías de Inglaterra y Gales vivían en un constante estado de deterioro que hacía del tránsito en trayectos largos una verdadera pesadilla.

Fue en 1750, una vez desarrolladas las técnicas para triturar las rocas de gran tamaño, que la construcción de las vías de tránsito cambiaría de manera drástica hasta como las conocemos en la actualidad.

Esto además era una considerable mejora al gran gasto que suponía el empedrado de todas las vías, por lo que se consiguió aumentar la reconstrucción de caminos en un alto margen.

A partir de los caminos de piedra molida, años más tarde, surgiría la idea del asfaltado como método definitivo para los caminos de tierra.

8. El Convertidor Thomas-Bessemer

No pueden elaborarse máquinas sin los materiales necesarios para su producción, y previo a la Revolución Industrial, la fabricación del metal demoraba tiempo y no cubría con la cuota mínima necesaria.

No fue hasta que, a partir del diseño de hornos giratorios, llamados convertidores Thomas-Bessemer y elaborados por William Kelly, que la industria metalúrgica finalmente dio ese salto necesario para cumplir con sus objetivos.

En él, la fundición de una gran cantidad de lingotes de acero y hierro a fuego vivo se realizaba en un tiempo mucho menor, produciendo láminas con las cuales ensamblar diversas máquinas.

Muchos historiadores concluyen que, a partir del convertidor Thomas-Bessemer, se dio origen formalmente a la Revolución Industrial.

9. La Batería Moderna

A pesar de que en la historia de la humanidad ya existieron (hace más de 2000 año) las primeras evidencias de baterías, la primera versión de las que conocemos en la actualidad fue diseñada a inicios del siglo XIX.

Su creación se debe al inventor Alessandro Volta, del cual deviene el primer modelo de batería voltaica.

Su diseño era de un tamaño considerablemente mayor a las de la actualidad (de entre 30 y 45 cm) y funcionaban a partir de placas delgadas de cobre.

Este concepto de baterías surgió en 1802, y era comprendido como un almacenador de energía electroquímica aprovechable por las máquinas, invento que causó revuelo en la comunidad científica y promovió posteriores creaciones.

Ya para el año 1859, gracias a Gastón Plante, surgirían las baterías recargables y reutilizables para el aprovechamiento de las máquinas, así como en 1899 las baterías de níquel y cadmio que conocemos en la actualidad.

10. La Locomotora a Vapor

Una vez que el motor a vapor fue desarrollado, solo era cuestión de tiempo para que revolucionara la forma de obtención de energía y, por tanto, al resto de las máquinas hasta entonces empleadas.

Antes de ello, los medios de transporte eran impulsados por animales o incluso otras personas, por lo que la locomotora a vapor supuso un verdadero cambio de paradigma en cuanto a la forma de desplazar personas y recursos de un lado a otro.

Fue gracias a Richard Trevithick en 1804 que la primera locomotora a vapor se desplazó a lo largo del Reino Unido y, posteriormente, su influencia llegó al resto de Europa y del mundo.

El desarrollo de una máquina de transporte casi completamente automatizada supuso, a su vez, grandes avances en minería y agricultura, consiguiendo transportar cargas pesadas en menor tiempo y con menor esfuerzo.

11. La Primera Fábrica Automatizada

Como consecuencia de la llegada de los primeros avances que facilitasen el trabajo a las personas, en 1721 se consolida la fábrica Lombe. Esta es conocida como la primera fábrica documentada en funcionar con su energía propia.

Esta empresa estaba dedicada a la fabricación de seda, pero a diferencia de las demás, la fábrica Lombe utilizaba energía obtenida del agua y algunas herramientas mecanizadas para funcionar.

Para conseguirlo, la empresa residida en Inglaterra tenía a su cargo a 300 empleados y un gran número de máquinas destinadas a trabajar la seda.

Para el año siguiente, su inventario contaba con 14 años de patente. No obstante, ese mismo año su propietario, Jonh Lombe, fue encontrado asesinado y la fábrica se vio obligada a cerrar sus puertas.

12. El Telar Mecánico

Y ya que hablamos de mejoras en la eficacia de las fábricas, junto con la lanzadera volante y la hiladora Jenny, el telar mecánico contribuyó a la industria textil con mejoras en la productividad de los trabajadores en un 40 %.

El modelo presentado en 1774 todavía necesitaba de la asistencia humana para funcionar, mientras que 47 años más tarde, este primer diseño fue perfeccionado hasta el punto de quedar completamente automatizada.

Ya para el año 1850, el cálculo de telares mecánicos en las fábricas dentro de Reino Unido superaba cifras de 260 000 máquinas, promoviendo productos que necesitasen cada vez menos de la intervención humana para ser creados.

13. La Water Frame Automática

Su creación se debe al barbero y diseñador de pelucas, Richard Arkwrights, que patentó una máquina giratoria con la cual pudiera deshilachar las fibras de algodón de manera rápida y sencilla.

El nombre de esta máquina deviene del hecho de que utiliza la fuerza de una corriente de agua conectada a través de ruedas para activar su mecanismo, por lo que se considera una de los primeros prototipos de máquinas automáticas en la historia.

Al igual que otros diseños similares, la water frame supuso un alivio en cuanto a gastos en personal que llevase a cabo estas actividades, aumentando además la producción y la calidad del trabajo realizado.

14. La Mula Giratoria

Conocida por su nombre en inglés Spinning Mule, combina dos funciones de máquinas previamente desarrolladas (y mencionadas anteriormente) durante la Revolución Industrial: la hiladora Jenny y la Water Frame.

Como resultado, la mula giratoria producía hilares tanto finos y delgados como resistentes, de manera semiautomática y automática, aprovechable para distintas fabricaciones.

Su lanzamiento se dio en 1775 de la mano de Samuel Crompton, con un primer modelo que requería ser operado por empleados y un segundo modelo, en 1790, que operaba de forma automatizada a través de motores de vapor.

La mula giratoria de mayor capacidad contaba con hasta 400 cordones para hilar, por lo que se realizaban los trabajos de alta demanda en muy poco tiempo, haciéndola muy popular entre las fábricas durante el siglo XIX.

15. Proceso de Pudelación de Cort

Bastante similar al proceso Thomas-Bessemer, pero con algunas distinciones en cuanto al material utilizado.

En este, Henry Cort descubrió en 1784 un mecanismo por el cual podía convertir el arrabio en hierro forjado, a partir de altas temperaturas y una mezcla constante, oxidándose con la presencia del aire.

Este método, si bien era descrito con mayor ambigüedad que el de Thomas-Bessemer, fue pionero en la industria metalúrgica, ya que permitió por primera vez la producción de hierro forjado en grandes cantidades.

De hecho, durante los 20 años en los que la fábrica de Cort (ubicada en Portsmouth), el mercado de barras de hierro vio un aumento en su producción del 400 %.

16. Los Primeros Postes de Iluminación en las Calles

El desarrollo y comercialización de las primeras lámparas a base de gas se remontan a 1792, traídas por su creador William Murdoch. Estas funcionaban a partir de gas de carbón, y estaban destinadas a iluminar el interior de las casas.

Ya en años sucesivos, los diferentes modelos de lámparas de gas comenzaron a aparecer en el mercado, con diseños termodinámicos a base de gas de madera y otros tipos de materiales.

No obstante, todas estas estaban destinadas para el uso individual de las personas, generalmente relacionadas a excursiones nocturnas, dentro o fuera de la casa.

No fue sino hasta mediados del siglo XIX que, en Estados Unidos y luego en el resto de Europa, se tomó el concepto de lámparas de gas para llevarlo a una medida comunal, iluminando las calles para peatones y vehículos de tránsito terrestre.

Esta versión de postes de luz iluminó las calles del mundo hasta 1930, cuando fueron remplazados por métodos más modernos como iluminación a base de baja presión de sodio o alta presión de mercurio.

17. La Lámpara de Arco Voltaico

El salto de la lámpara de gas a la lámpara de energía voltaica fue sin duda alguna uno de los mayores progresos que ha evidenciado la humanidad en cuanto a avances tecnológicos.

Pasar de la ignición un gas inflamable, potencialmente peligroso, a las 2000 células voltaicas, alimentadas por una batería de níquel y cobre, supuso un cambio para bien en cuanto a la forma en la que la iluminación era comprendida.

Estas lámparas conseguían crear un arco de 100 mm entre dos palillos de carbón, utilizado posteriormente para el desarrollo de generadores eléctricos en 1870.

El éxito comercial de este producto fue tan rotundo por la calidad de iluminación que generaba, que incluso en la actualidad estas lámparas (en versiones mejoradas) son utilizadas en filmaciones como proyectores o reflectores.

18. La Comida Enlatada

Si bien pueda parecer un invento poco relevante, el acceso a comida preparada y fácil de trasladar fue, sin objeciones, uno de los aspectos de la Revolución Industrial que más se mantienen en la actualidad.

Su concepto fue patentado por el inventor británico Peter Durand en el año 1810, pero no fue sino hasta la llegada de John Hall y su compañero Bryan Dorkin, en 1813, que surgió la primera fábrica comercial de comida enlatada.

En sus inicios, la capacidad de producción de esta fábrica era de seis latas de comida por hora, pero en 1846 y con el auge de las máquinas, se tuvo acceso a los mecanismos necesarios para aumentar la producción a 60 latas por hora.

Cabe destacar que, a pesar de la innovación de este invento, el abrelatas y las latas con abridor integrado no fueron inventadas hasta años después, por lo que las primeras latas requerían la aplicación de fuerza o llaves mecánicas para ser abiertas.

Sin la ayuda de este invento, probablemente el desenlace de conflictos históricos como la guerra civil estadounidense tendría un final diferente al que conocemos.

19. El Espectrómetro

La naturaleza del ser humano nos lleva a fascinarnos por los objetos brillantes y llamativos. Aprovechándose de ello, en 1814, el inventor alemán Jospeh Von Fraunhofer diseñó un artefacto con el cual medir los químicos contenidos en objetos fluorescentes.

Este invento fue desarrollado con bastante inocencia (por así decirlo), pues Fraunhofer no tenía idea del impacto que causaría el espectrómetro en el mundo científico, ya que debido a él conocemos la composición del sol.

Gracias a sus descubrimientos, las investigaciones en el campo de astronomía y óptica avanzaban sin cesar, otorgándole el título de caballero por la corona inglesa en 1824.

20. La Cámara Oscura: La Primera Cámara Fotográfica

En 1814, Joseph Niépce comenzaría una serie de experimentos que lo llevarían a convertirse en la primera persona en tomar una fotografía en la historia.

Esto ocurrió a partir de la exposición de ocho horas de su novedoso modelo de cámara a obscuras (la cual situó en la ventana de su casa en Francia) con la que pudo capturar la imagen del paisaje de fondo.

Experimentando con químicos de revelados, los cuales reaccionaban en la oscuridad, descubrió que podía imprimir dicha imagen en papel.

Continuó experimentando durante 10 años más y finalmente, en 1827 y a partir de un plato de carbón, disolvente, bitumen y una caja de yodo, produjo la primera fotografía de larga duración.

21Los Imanes Electro Magnetizados

Fueron el resultado cumbre de una serie de experimentos desempeñados en distintos momentos de la historia por Hans Oesterd, Andre-Marie Ampere y Dominique Jean.

Pero en realidad, fue William Sturgeon el responsable de unificar los diversos descubrimientos de estos científicos para así construir los primeros imanes cargados con electromagnetismo.

William descubrió que, colocando los imanes cerca de alambres de cobre que recubrían un hierro, el campo electromagnético de los mismos aumentaba considerablemente.

Mientras que, si se doblaba el hierro en forma de U, los extremos del alambre se atraían entre sí, concentrando el campo electromagnético en los metales conductores.

Su diseño original fue, sin embargo, mejorado todavía más por Joseph Henry en 1832, diseñando imanes con suficiente carga electromagnética como para levantar pesos de más de 1500 kg.

22. El Impermeable Mackintosh

Ante la complejidad de otras máquinas desarrolladas durante la Revolución Industrial, es común que este invento pase desapercibido. No obstante, pocos productos se han mantenido casi idénticos hasta la actualidad como lo hace el impermeable.

De la mano de su creador, Charles Mackintosh, se trata de un simple método para desarrollar ropa a prueba de agua, a partir de una superficie de goma.

Sin embargo, Mackintosh se dio cuenta de que la goma se volvía completamente intolerable al contacto con la piel durante climas soleados y calientes, haciendo su textura pegajosa, y extremadamente rígida en climas invernales.

Como consecuencia de ello, en 1843 y gracias a sus conocimientos en química, logró implementar las propiedades impermeables de la goma a la ropa de tela común, haciéndola resistente al agua.

A partir de su método, el cual conocemos en la actualidad como vulcanización, Mackintosh y su familia comenzaron una producción masiva de línea de ropa impermeable, la cual gozó de un increíble éxito en el mercado.

Sin la existencia de este invento, todavía en nuestro tiempo los atuendos sufrirían por las tormentosas lluvias de temporada.

23. Cerillas de Fósforo

Tomando como antecesor a Francois Derosne en 1816 y, posteriormente, a John Walker en 1826, se consiguió desarrollar un producto que hiciera ignición a partir de la fricción con una superficie áspera: las cerillas comunes.

Sin embargo, los primeros modelos eran palillos con punta de azufre, los cuales eran rasgados dentro de un tubo recubierto de fósforo. Este método de ignición, aunque efectivo, era bastante peligroso y en grandes cantidades podía generar un incendio.

Una vez que la combinación de químicos pudo controlar la densidad de la llama, el siguiente problema era que el fuego consumía el palillo de madera en cuestión de segundos.

Casi de forma accidental, mientras combinaba toda clase de químicos con la madera de los palillos, dio con la mezcla perfecta: sulfuro de antimonio, clorato de potasio y goma.

Tras una centena de intentos y un esfuerzo considerable, Walker consiguió generar la cerilla perfecta, cuya mezcla se mantiene en la actualidad, solo con la adición de alcanfor para enmascarar el olor de sulfuro quemado tras la ignición.

24. La Máquina de Escribir

La mayoría de los historiadores concuerdan que, en 1829, la primera máquina de escribir de la historia fue desarrollada por el inventor William Austin Burt, patentada bajo el nombre de “tipógrafo”.

Esto, a pesar de que ya en los años cercanos a 1720 existían modelos pioneros de máquinas de escribir (como aquella patentada por Henry Mill), pero nunca fueron sacadas propiamente al mercado.

No obstante, estos primeros modelos (tanto el tipógrafo como sus antecesores) eran incluso más lentos que la misma escritura a mano, haciendo que su objetivo fundamental quedase inconcluso.

Esto sucedió debido a que en todos los casos sus máquinas utilizaban punteros para escoger la letra indicada en vez de teclas, que es el modelo de las máquinas de escribir que son popularmente conocidas.

Ya para 1867, de la mano de Christopher Sholes, se desarrollaron las máquinas de escribir con teclas que activasen dichos punteros, haciendo de este producto un objeto de alta cotización en el mercado mundial.

25. El Dynamo: Un Generador Electromagnético

Siguiendo el trayecto trazado en cuanto a fuerza electromagnética, Michael Faraday desarrolló a comienzos de 1830 lo que posteriormente se convertirían en los principios básicos de generadores de energía electromagnética.

Su creador se percató de que la fuerza electromagnética es generada a partir de un metal conductor de electricidad, variando su flujo electromagnético en función de esta propiedad específica.

Basándose en este principio (que posteriormente pasaría a ser conocido como la ley Faraday), construyó un generador electromagnético utilizando discos de cobre que rotasen alrededor de los polos de un magneto.

El constante movimiento de los discos permitía generar energía propia, aprovechable para encender toda clase de maquinaria.

26Planos de Impresión Azul

Si la cámara oscura fue importante para el mundo fotográfico, lo que consiguió realizar el científico e inventor británico, John Herschel, en 1839, completa los antecedentes para el concepto actual de fotografía.

La impresión azul se basa en procedimientos de cianotipos y sus variaciones para permitir la producción de fotografías en vidrio, la fotografía a color y muchos otros usos.

Además, luego de que en 1861 Alphonse Poitevin tomara este concepto, se dio cuenta de que al exponer estas imágenes a la luz, el papel adquiría una decoración azul permanente.

¿Su utilidad? Al colocar el plano de impresión azul encima de cualquier otra imagen, se reproducía a la perfección.

Este se convertiría en el primer modelo de fotocopia que el mundo conocería, y este fue desarrollado durante la Revolución Industrial.

27. Celda de Combustible de Hidrógeno

Por último, pero no menos importante dentro de la lista de inventos desarrollados en la Revolución Industrial, se encuentra uno que quizás muchos no conocían: la celda de combustible de hidrógeno.

Este invento simplemente era una máquina que combinaba diferentes celdas en una cámara final, donde se mezclaba hierro, cobre, ácido diluido y porcelana para generar crudo de combustible acuoso.

El producto final del crudo separaba las moléculas del agua, obteniendo las partículas de hidrógeno y oxígeno simultáneamente.

El estudio de las transformaciones que sufrían los metales, a partir del destilado y el ácido diluido, sirvió para comprender los procesos químicos que en la actualidad son empleados para generar combustible de alta calidad.

El desarrollo de estos inventos (aprovechados en el área científica, en las empresas y hasta en la vida cotidiana) fue fundamental para el impulso tecnológico en el que todavía continuamos en nuestro tiempo.

De no ser por el esfuerzo y la visión de grandes hombres durante la revolución científica, probablemente la vida como la conocemos no hubiese sido la misma.

Como hemos podido observar a lo largo de este artículo, la Revolución Industrial trajo el desarrollo de la tecnología en máquinas, lo que ha significado innegables logros para la estructura social, política y económica en todo el mundo durante todo este tiempo.

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