Revolución Industrial Francesa: Causas Y Consecuencias

El período que abarca el siglo XVII y XIX fue uno plagado de revoluciones en todo el mundo. Algunas luchaban por la libertad, la igualdad de razas y la independencia de un territorio soberano, mientras que otras velaban por la economía y los avances tecnológicos.

Lo que resulta curioso en cuanto a Francia es que en un tramo muy corto de tiempo ocurren ambos tipos de revolución. Esto afectó de manera significativa su industrialización, volviéndose única en comparación con el resto de los países de Europa.

Para comprender cómo ocurre la Revolución Industrial en Francia, es necesario analizar varios aspectos:

1. Antecedentes Históricos

A diferencia de otros países, los primeros destellos de industrialización en Francia se remontan todavía más en el tiempo, específicamente a finales del siglo XVI, durante el antiguo régimen monárquico del rey Luis XIV.

A partir de ideologías como el colbertismo y el mercantilismo, el sector manufacturero local comenzó un proceso de crecimiento para la producción en masa de productos como la seda, la porcelana y el amueblado.

El mecanazgo real y la protección de centros cívicos para el desarrollo de las artes, dieron pie a que ciudades como Lyon y Beauvais se convirtieran en modelos de producción industrial.

De la misma manera, el desarrollo de centros como la Ecole Centrale des Arts et Manufactures y la Ecole des Arts et Metiers permitieron dar educación a grandes mentes que, posteriormente, impulsarían los motores de la Revolución Industrial.

No obstante, un aspecto en cuestión traería consecuencias tanto adversas por un lado como favorables por el otro para la economía en Francia, y ese fue la Revolución Francesa.

Relación entre la Revolución Francesa y la Revolución Industrial

A partir del año 1789, el pueblo francés se alzó ante la monarquía establecida y produjo el movimiento armado conocido por el nombre de Revolución Francesa.

Más allá de los acontecimientos políticos y sociales que esto generó, se pueden evidenciar también aspectos económicos que marcaron el rumbo del país.

Uno de ellos fue la medida para abolir los impuestos de aduanas regionales, permitiendo el libre tránsito del comercio interno entre una ciudad y otra sin indemnizaciones al estado, beneficiando así de cierta forma al comerciante.

Sin embargo, el levantamiento del pueblo francés despertó todo el resentimiento social por las clases más elevadas (nobles, burgueses, aristócratas y comerciantes) que hasta entonces se mantenía latente, volviéndolos constantes blancos de ataque.

Esto hizo que los hombres de alto poder económico (responsables del mercantilismo predominante en Francia) debieran abandonar sus tierras a países vecinos, retrasando así su desarrollo económico como nación.

Adicional a esto, se impusieron reformas agrarias que impedían el traslado de los campesinos a las ciudades, concentrándolos en la agricultura y negando la mano de obra económica para las fábricas.

Todo esto consiguió frenar el impulso económico que había mantenido hasta entonces la monarquía francesa.

Causas de la revolución industrial francesa

Bonaparte y el Resurgimiento Económico de Francia

El período de miseria económica que había surgido a partir de la transición de la monarquía a la rebelión francesa, finalmente vio su final.

Eso ocurrió cuando, de entre todos los hombres, se levantó un líder que sentaría las bases para el período de prosperidad en Francia: Napoleón Bonaparte.

Las conquistas dirigidas por el general Bonaparte, así como la organización de la estructura del comercio interno de la nación, permitieron a Francia no solo recuperarse de su época de crisis, sino posicionarse como potencia económica.

Bajo sus órdenes, se diseñaron canales de tránsito marítimo que recorrieran toda Francia, así como notables mejoras en la política de los puertos aduaneros.

Estas medidas revivieron el comercio interno y externo de Francia, atrayendo a nuevos y antiguos inversionistas a asentar nuevas industrias en una economía próspera.

2. La Llegada de las Industrias a Francia

La principal limitación para la industrialización de Francia, como había ocurrido ya en Inglaterra y Alemania, era la ausencia de recursos necesarios para el desarrollo de su maquinaria.

En este sentido, materiales como el hierro y el carbón eran fundamentales para industrias en cualquier sector.

No obstante, debido al poder económico que gozaba Francia, se dieron el lujo de importar dichos materiales (principalmente de Bélgica) para no detener su progreso bajo ninguna circunstancia.

Además, habiendo ya sido inventado el motor a vapor, los franceses se permitieron adquirir este invento sin necesidad de desarrollar un método propio de obtención de energía.

Y siguiendo esta idea, fueron principalmente tres inventos desarrollados en Francia que permitieron su crecimiento industrial:

El Telar Mecánico

Para la industria textil, que Joseph Jacquard haya diseñado en 1805 una máquina que pudiese duplicar la productividad de costuras, hasta entonces mantenida por los empleados, con menor necesidad de mano de obra, significó un verdadero milagro económico.

Ya para el lapso comprendido entre 1810 y 1820, todas las fábricas textiles contaban con sus propios telares para la comercialización en masa de sus productos.

La Comida Enlatada

Posiblemente uno de los inventos menos valorados de la Revolución Industrial, pero uno de los más importantes debido a su connotación favorables en las guerras mediadas por el ejército francés.

Napoleón necesitaba una solución efectiva para alimentar a sus soldados en tierras extranjeras, sin padecer el riesgo de estropear la comida a mitad de dichas excursiones.

Por ello, Nicolas Appert en 1804, patentó un método en donde herviría diversos alimentos en botellas de plástico, con la finalidad de extender su tiempo de conservación.

Posteriormente, al darse cuenta la fragilidad del material de las botellas, Appert trasladó su manufactura de alimentos hacia las latas, desarrollando para 1810 toda una industria que llevaba el nombre de Maison d`Appert.

El Ferrocarril

El ferrocarril en Francia llegaría a comienzos de 1800, pero debido a la necesidad de hacer surgir otros sectores de la economía más necesitados, su desarrollo se vería colocado en un segundo plano de importancia.

Casi medio siglo más tarde, para mediados de 1860, la industria del hierro había crecido lo suficiente en Francia como para no depender de las importaciones extranjeras.

A partir de los novedosos métodos para fundir el metal, la producción había aumentado de 125000 piezas en 1826 a 1250000 en 1865.

Esto fue necesario para suministrar material para el así llamado Plan Freycinet, cuyo objetivo era expandir el sistema ferroviario a lo largo de toda Francia para 1879.

Una vez concluido, el ferrocarril pasó a ser el eje central para la movilización tanto de personal civil como militar en todo su territorio, permitiendo situar a Francia en lo más alto de las potencias europeas.

3. Francia como País Industrializado – Consecuencias de la Revolución Industrial Francesa

Para finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, si bien Francia podía ser considerada como un modelo a seguir para el desarrollo de la industria, su principal fuente de ingresos continuaba siendo la agricultura.

Incluso con la llegada del automóvil y el posicionamiento de dos fábricas francesas que continúan en actividad en nuestros días (Peaugot y Renault), el 42,5 % de los ingresos de Francia provenían de sus cultivos, mientras que el 31,4 % de sus industrias diversas.

Dicho esto, y aunque no haya logrado convertirse en naciones completamente impulsadas por sus industrias (como en el caso de Bélgica e Inglaterra), se puede afirmar que al menos no quedó atrasada con respecto a sus países vecinos.

De hecho, fue a partir de la transformación industrial que vivió posterior a la Revolución Francesa, que en tiempos remotos se consideró y se sigue considerando a Francia como una de las potencias más relevantes del mundo.

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